Yo Aki Toy

Hola, soy Luis

Sobre mí

No existen los imposibles.

Son las ocho de la noche en un parque de Chula Vista, y la biblioteca que Luis conoce de memoria —esa que ha cruzado mil veces, siempre de día— se ha vuelto otra cosa. Las luces están encendidas, la calle está vacía. Por primera vez levanta la cámara no para retratar gente, sino un edificio quieto contando su propia historia. Han pasado casi veinte años desde esa noche, y esa costumbre —mirar lo que todos ven de día y encontrarlo distinto de noche— sigue siendo, en el fondo, de lo que trata Yo Aki Toy.
Lo primero que hay que saber de Luis es que la imagen fácil —el fotógrafo con la cámara siempre al cuello, cazando la ciudad noche tras noche— no es él. "No creas que siempre estoy pegado a una cámara," dice. "La verdad me la paso más en la computadora, y muy rara vez salgo a tomar fotos." La mayoría de sus horas transcurren frente a una pantalla, no detrás de un lente: construyendo sitios, resolviendo software, sosteniendo el trabajo de sus clientes. Cuando sí sale, es casi siempre a la misma hora —cerca de las ocho, cuando la ciudad empieza a apagar el ruido del día— con el trípode al hombro y, si la toma lo pide, una exposición larga que deja que la luz se acumule despacio mientras la calle sigue su curso alrededor.
Luis frente a su laptop, tocandose la barbilla, justo despues de instalar WordPress para Yo Aki Toy
El momento en que instalé WordPress para Yo Aki Toy.
El nombre del proyecto nació mucho antes que el proyecto. De niño, entre amigos de origen chino que apenas hablaban español, Luis empezó —con toda la falta de filtro que tiene la infancia— a imitarles el acento. "Yo aquí estoy" se le quedó en la boca como "Yo Aki Toy", y ahí se quedó, más de treinta años después. Firma también como Luis Blanks, una de tantas formas en que ha usado su nombre. Cruza a San Diego tres o cuatro veces al mes, se defiende en inglés —"no mucho", aclara— y de ahí para atrás, prefiere que su vida personal se quede fuera de esta página.
La cámara le llegó temprano: una Kodak de formato 110 antes de los cinco años, después una Star 110, y a los catorce ya trabajaba con una Canon Rebel de rollo —su primera cámara "de verdad"— que con los años se volvió una Rebel XT digital. Hoy dispara con una Canon M6 y sobrevuela la ciudad con un dron DJI.
Ese dron es, de hecho, la mejor historia que tiene. Fue a pedir permiso a la Policía Municipal para volarlo sobre la Zona Norte y hacer unas tomas aéreas. Le dijeron que dejara el coche ahí mismo —en un lugar que, admite, en realidad no debía. Por un momento no supo qué esperar. Entonces un oficial le dijo que se tomara el tiempo que necesitara: lo iban a estar vigilando por cámara. Cumplieron. Cada cierto rato, una patrulla pasaba despacio, solo para confirmar que todo seguía en orden. No hay mucho que lo asuste de salir solo de noche por esta ciudad. Esa vez, lo que sintió fue justo lo contrario: que alguien lo estaba cuidando.
De todo lo que ha fotografiado, lo que más le gusta ahora mismo —por el momento, aclara, porque esto cambia— es el Grand Hotel Tijuana, de noche y de día: dos caras del mismo edificio. Entre sus referencias está, sin duda, Liam Wong; más cerca, un amigo con el mismo ojo, Noe Alonzo, que vive en Corea del Sur y lo ha invitado más de una vez a pasar una temporada allá, cámara en mano. El viaje sigue pendiente, cuestión de tiempo y presupuesto, sin prisa por resolverlo.
Lo que quiere que se lleve quien vea sus fotos no es que Tijuana es bonita. Es algo más simple: "Tijuana no es una ciudad de pueblo, es una metrópoli binacional" con San Diego, que ha crecido de una forma que pocos de afuera alcanzan a ver —con jamaiquinos, rusos, ucranianos, cubanos, gente de todo México que llegó buscando algo mejor y se quedó. Una ciudad, dice, que abraza al forastero.
El otro oficio empezó antes que este blog, y antes incluso de tener un dominio propio. Desde el año 2000 ya hacía sitios en hospedajes gratuitos de StarMedia. En 2001 llegó thesaintcomputers.com, para el taller de cómputo y cibercafés que tenía entonces, y un año después, Antroplace.com —el verdadero antecesor de Yo Aki Toy, una bitácora de la vida nocturna de Tijuana, Rosarito, Ensenada y San Diego. Para 2005 ya era en serio: nacieron juntos LuisArts Network y Roxty City, la marca bajo la que sigue trabajando hoy. Durante años construyó sobre Elementor, y le sigue pareciendo bueno —pero llegó un punto en que ya no bastaba. "Ya no me sentía a gusto usando Elementor," dice, "aunque me gusta mucho, ya quería saltar a algo propio." Empezó por una herramienta de posicionamiento web y terminó construyendo un ecosistema completo de software —el mismo con el que está hecho este sitio.
No busca que le creas que Tijuana es especial. Busca que, viendo estas fotos, lo sientas tú mismo. Y si algo de lo que hace también te gusta —le pareció importante decirlo así de directo—: "simplemente que se sienta conectado conmigo y le guste mi trabajo, y si tiene un negocio, que me dé la oportunidad de trabajar con él." Esa es toda la venta que va a hacerte. Lo demás es Robotech de fondo, hip hop old school en los audífonos, y tacos de todo tipo en Las Humaderas, colonia Gabilondo, mientras espera que una exposición larga termine.

No existen los imposibles.

Silueta de Luis fotografiando de noche en la calle con la camara en mano
Yo Aki Toy, en pocas palabras: esto.